Cultura
Tres muestras en el Claustro de Sor Juana responden con arte al “Martillo de las brujas”
La Celda Contemporánea reúne a tres colectivos y artistas que convierten un manual de persecución de mujeres en materia de creación, con entrada gratuita hasta el 19 de diciembre.

DeBolsillo · CC BY-SA 4.0 (Wikimedia Commons)
Bajo el nombre de Aquelarre, la Celda Contemporánea de la Universidad del Claustro de Sor Juana, en el Centro Histórico, presenta un conjunto de tres exposiciones que comparten una misma premisa: usar el imaginario de las brujas y sus reuniones rituales para cuestionar la misoginia y la violencia que aún atraviesan la vida de las mujeres. La propuesta reúne el trabajo de la colectiva internacional Saloneras/Women’s Salon, de la artista Claudia López Terroso y de la colectiva Invasorix.
La entrada es gratuita y la muestra estará abierta hasta el 19 de diciembre. Para quien recorre el Centro Histórico, se trata de una oferta cultural poco habitual: piezas de arte contemporáneo que dialogan con textos medievales y con saberes populares, en un espacio ligado a la tradición académica de la ciudad.
Un libro del siglo de la persecución como punto de partida
El eje de la muestra de Saloneras es el Malleus Maleficarum, conocido como “Martillo de las brujas”. Se trata de un tratado escrito hace más de cinco siglos por dos clérigos, en latín, que describe cómo identificar a las brujas y los brujos y qué castigos aplicar. La exposición, titulada Confrontando a el Malleus Maleficarum: 540 años después, lo toma como documento de una mentalidad que, según la historiadora Karen Cordero, integrante del colectivo, dejó huella en normas misóginas que siguen vigentes.
La investigación comenzó cuando Heidi Mezzatesta, psicóloga integrante del colectivo con una tesis doctoral sobre los juicios de Salem, localizó una copia del volumen en una biblioteca de Los Ángeles, California. Al revisar su difusión, el equipo encontró que el texto se ha reimpreso en numerosos idiomas. Para las integrantes, resultaba llamativo que un libro con planteamientos tan hostiles hacia los saberes intuitivos y ligados a la naturaleza siga teniendo circulación en el contexto político actual.
Tres miradas: contrahechizo, memoria y archivo
Saloneras reúne a 19 integrantes, entre ellas la gestora cultural Carmen Gaitán y la fotógrafa Ángela Caparroso. Cada una desarrolló un proyecto personal a partir del libro. Cada propuesta combina una fotografía con un texto explicativo, un video y un amuleto, y el conjunto funciona como un contrahechizo que busca reivindicar el poder creativo de las mujeres como forma de resistencia. Ante el espacio disponible, el comité decidió invitar a otros artistas, con la lógica de un aquelarre, y así llegaron las dos propuestas restantes.
Claudia López Terroso, nacida en Santo Domingo Zanatepec, Oaxaca, presenta Estén tus ojos abiertos, con 111 dibujos que nacen de los cuadernos de conjuros, recetas de curación e instrucciones rituales que dejó su madre, quien ejerció como curandera durante 25 años. La artista explica que pidió permiso para abrir las libretas, porque también contenían un diario íntimo. Como el papel estaba dañado por humedad y polilla, trabajó con lo que quedaba y organizó las imágenes como un libro que, según sus palabras, suena y contiene rezos y llantos.
Invasorix, integrada por Unx Pardo, Yanai Salazar y Liz Misterio, presenta Tiradas cuir-feministas: (des)aprendizajes tarotistas. Sobre una baraja de tarot feminista y cuir, sustituyen las figuras originales por referentes como Hannah Arendt, Ana Mendieta, el colectivo chileno Las Yeguas del Apocalipsis y Kathleen Hanna. La muestra suma fotografías y documentos elaborados a lo largo de una década, además de una instalación sonora que usa el tarot como herramienta pedagógica para pensar, desde una perspectiva crítica, los problemas del mundo actual.
Qué significa para quien visita la ciudad
Las tres propuestas comparten una lectura de la historia que pasa por los cuerpos, la memoria familiar y los archivos domésticos, más que por el discurso académico. Para el público capitalino, el conjunto ofrece una manera de acercarse a debates sobre violencia de género desde la experiencia personal y el objeto cotidiano, lo que hace de la visita algo distinto a un recorrido por una sala de historia.
La Celda Contemporánea se ubica en Izazaga 92, en el Centro Histórico, y la entrada no tiene costo. Quien quiera ver las tres exposiciones tiene hasta el 19 de diciembre para hacerlo. Por la naturaleza de las obras, con textos, sonido y piezas que se leen con calma, conviene reservar tiempo para recorrer cada una con atención.
Redacción: La MiraCon información de La Jornada ↗