Cultura
Pintores de Santiago de Cuba dejan un mural en la CDMX y hablan de crear bajo el cerco de EU
Israel Tamayo Zamora y Julio César Carmenate, invitados por la embajada cubana, pintan un mural en el Centro Cultural México-Cuba Benny Moré y conversan con estudiantes de la UAM Iztapalapa.

Antonio Schubert from Rio de Janeiro, Brasil · CC BY-SA 2.0 (Wikimedia Commons)
Dos artistas de Santiago de Cuba hacen una gira de trabajo en México. Israel Tamayo Zamora, pintor y grabador nacido en 1959 y una de las figuras más reconocidas de la plástica de la isla, y Julio César Carmenate, nacido en 1973 y actual director del Taller Cultural Luis Díaz Oduardo, llegaron por invitación de la embajada de Cuba para participar en varias actividades culturales en el país.
En la Ciudad de México, los dos trabajan en un mural en el Centro Cultural México-Cuba Benny Moré y tienen previstos conversatorios con estudiantes de la Universidad Autónoma Metropolitana, unidad Iztapalapa. Su agenda también incluyó una subasta a beneficio de niños con cáncer en Cuba, y su participación en un encuentro de artes visuales en el Caribe mexicano.
Un mural, una subasta y charlas con universitarios
La subasta se hizo hace unos días. Lo recaudado servirá para comprar insumos y medicamentos para la atención de menores con cáncer en la isla, y los organizadores quieren repetirla en diciembre.
Fuera de la capital, Tamayo y Carmenate participan en el primer Encuentro Internacional de Artes Visuales Utsil Bonil, en Isla Mujeres, Quintana Roo. Esta edición está dedicada a Santiago de Cuba; empezó el 3 de octubre y termina el 6 de noviembre.
Según Tamayo, el objetivo de la visita es dejar huella en México y abrir o ampliar relaciones de trabajo con organizaciones mexicanas. El taller ya colabora con el Movimiento de Muralistas Mexicanos y con el capítulo México de la Red de Intelectuales y Artistas en Defensa de la Humanidad. Para el público capitalino, el mural del Benny Moré será la huella más visible de la visita.
Crear sin combustible ni electricidad
En entrevista con La Jornada, los dos pintores dijeron que Cuba vive un cerco energético y económico sin precedente. Explicaron que, sin combustible ni generación eléctrica, el país casi se paraliza, y que eso golpea la salud, la educación, el transporte y también la cultura.
Tamayo usó el turismo como ejemplo, una de las principales fuentes de ingreso de la isla. Recordó que Cuba llegó a recibir casi 5 millones de visitantes y que hoy no llega ni a un millón. También acusó a varios gobiernos de desalentar los viajes, la inversión y hasta la compra de arte cubano. Propuso levantar el bloqueo como experimento, para ver qué pasa cuando el país puede comerciar con el mundo.
Carmenate dijo que los artistas siguen trabajando a pesar de la falta de materiales. Ante esas limitaciones, contó, la cultura se ha volcado hacia lo comunitario: el desgaste físico y mental de la población le da al arte un papel de apoyo. Tamayo resumió esa idea al describir el arte como escudo y espada de la nación.
Un taller que cumple 50 años
El Taller Cultural Luis Díaz Oduardo cumple medio siglo el 8 de diciembre. Según su director, sigue trabajando con niños, adultos mayores, escuelas y universidades, y sus artistas siguen produciendo y abriendo exposiciones. Lo que sí tuvieron que hacer fue recortar su programa.
Entre sus proyectos internacionales está la Bienal de pintura mural InterNOS, que ha dejado más de 180 murales en Santiago de Cuba. Han participado artistas de México, Estados Unidos, Venezuela y Colombia, que a veces también han donado materiales. Para diciembre tienen previstos el encuentro de grabado GRAPHI-K y el de cerámica Terracota.
Tamayo atribuye el nivel de los creadores cubanos a un sistema de enseñanza artística en el que la mayoría de los profesores son artistas en activo. Como prueba de que la vida cultural sigue, mencionó la Bienal de La Habana, el Festival del Nuevo Cine Latinoamericano y la Feria del Libro, y el caso de Leonardo Padura, que sigue viviendo y escribiendo en la isla.
Libertad creativa y crítica
Carmenate dijo que el arte no puede separarse de la sociedad ni de sus problemas, y que necesita ser libre para tener peso en este momento. Según él, en Cuba se hace obra diversa: paisaje, abstracción, instalación, arte digital y crítica social, sin que eso haya provocado represalias.
Los dos artistas creen que el bloqueo va a seguir y que a los creadores les toca, como ciudadanos, buscar sus propias soluciones. Cerraron con un mensaje sobre la isla: dijeron que Cuba no es una amenaza para nadie y que ha mostrado solidaridad con otros países, compartiendo lo poco que tiene.
Redacción: La MiraCon información de La Jornada ↗